Les narro la historia de dos personajes que nacieron de las entrañas de Ludwig, que llevando vidas completamente diferentes llegaron a interconectarse en un determinado momento.
“El Pastor”, es un hombre con tez colorada, que pisa los 50 años de edad, de complexión atlética, mediana estatura, ojos claros y vivaces, de pelo cano en las patillas, con rizos negros que caen frontalmente diligentemente acomodados, y de carisma particular cuando conversa y sonríe.
Este personaje luego de vivir una azarosa juventud, entremezclada con afanes diversos, tuvo reconocimiento dentro de Ludwig por ser artista de estratagemas bien elaboradas, que le producían réditos políticos y económicos. Decidió hace diez años tomar una senda mas tranquila, convirtiéndose en un pastor evangélico, adoptando a la Biblia como el mejor instrumento de convencimiento, logrando devolver a la vida a muchos drogadictos, ladronzuelos, y a un sin número de pecadores, y de paso, obtener un lugar de respeto, que mitigaba sus pesares económicos por añadidura.
“El Pastor” logró conformar una iglesia evangélica muy concurrida; Empresa que la concretó después de algunos años de esfuerzo y trabajo, con el único valor que dominaba excelsamente, el verbo.
Esta iglesia contaba con muchos miembros, los cuales admiraban al pastor por su amplio conocimiento bíblico, y sobre todo por las interpretaciones y consejos tan reales y acertados que impartía, nacidos de la basta experiencia que poseía. “El Pastor” era un conductor moral muy elogiado, por lo que fue nombrado por sus colegas religiosos, como un verdadero líder espiritual y de gran ascendencia dentro del clan.
Dicen que la política y la religión no se llevan, pero él es la gran excepción; siendo el gran interlocutor ante autoridades locales y nacionales para llevar los pedidos de sus feligreses y colegas.
“El Avaro” es un hombre que bordea los 47 años, chato y algo encorvado, con la apariencia de un ser apocado, humilde, incapaz de hacer daño a nadie, pero muy habilidoso en la estrategia política, con gran capacidad de convencimiento, que muchos quisieran tener para logra captar la atención de la gente.
“El Avaro”, tenía muy pocos amigos, o talvez ninguno, debido a que los ahuyentaba al ser casa sola, incapaz de un acto de desprendimiento y nulo espíritu solidario.
Otros han sido víctimas de su inequidades en momentos cruciales, por lo que se han apartado de él de mala forma. Pero la principal virtud que posee, que linda con el defecto, por el extremismo al que lo conduce, es que es ahorrativo en exageración, y por que no, entre su principal defecto se cuenta la avaricia.
Cuentan por ejemplo, que ahorra un dólar diario de forma sagrada, coma o no, y hace de todo por conseguirlo, muchas veces su alimento es un plátano, pan y agua; lógicamente regalados. Su dinero lo deposita en el banco, con su nueva identidad tramitada hace poco, y que el solo conoce.
Refieren que en éste recinto bancario cuenta el acumulado cuando nadie lo observa. Dicen también sus mas allegados, que hasta la fecha a ahorrado una pequeña fortuna, calculada en varios miles de dólares, pero que no saben a ciencia cierta ¿cuanto es?, ni saben ¿que hace con el?
Algunas veces obtiene muchas ganancias, pero igual, ahorra todo lo que puede, hace el gasto personal mínimo que le permita sobrevivir. Nunca ha prestado dinero a nadie conocido. El cree que nadie sabe de su suerte monetaria, y por ello desconfía de todos; pero todos saben que el tiene mucho dinero.
“El Pastor” y “El Avaro” se conocen muy bien, saben las virtudes y defectos que poseen; pero es aquí que empiezo la historia que los relaciona:
Estando en una campaña electoral reciente, fungiendo ambos como entes de apoyo logístico, de asesoría pegajosa, proselitismo político u otras labores relacionadas, entablaron una primera conversación, y que posteriormente iba a ser causa de esta historia.
“El Pastor”, talvez el de mayor panorama, le dice al avaro: que en su iglesia tiene a feligreses que le aportan ofrendas de forma diaria y que por semana o quincenalmente le dan el diezmo de forma obligatoria; agregando que con ello le permite vivir cómodamente, y además estos aportes sirven para construir poco a poco el local de la iglesia. Así mismo, lo invitaba a que participe como observador en las misas coloquiales diarias, que ofrecía en la noche, si era su deseo.
“El Avaro” al principio, tomó la invitación sin interés, ya que la campaña en la que participaba, solucionaba sus problemas económicos, de alimentación y otros. Por otro lado éste tenia la expectativa, de que si la elección era favorable, los réditos posteriores iban a ser mejores.
Pasaron las semanas, “El Pastor” y “El Avaro”, se hicieron muy amigos y se compenetraron con el arduo trabajo, teniendo que abandonar por completo sus actividades propias, al tener que viajar repetidas veces por múltiples rincones del departamento y todo el quehacer, que significan estas campañas proselitistas.
Aun así, no tuvieron suerte, pues se perdió esta lid política; Ambos decepcionados por la derrota, retomaron sus propias diligencias; o sea, uno ahorrando todo lo que pudiera y el otro rezando o celebrando sus sermones en la iglesia.
Pasaron algunas semanas, reencontrándose casual o intencionalmente; no lo sé. Se saludaron efusivamente con un fuerte abrazo; pero lo cierto es que “El Avaro” le dijo al Pastor: que iba a ir a la iglesia por que no tenía nada que hacer, y por que quería verlo en acción. A lo que “El Pastor” aceptando su pedido, no sin dejar de expresar su beneplácito, agregó que el escuchar los sermones, lo convertirían poco a poco en hermano.
“El Avaro” asistió a los sermones del pastor en repetidas oportunidades, no perdiendo de vista una canastita peculiarmente adornada donde recibían ofrendas y diezmos; pero sin dejar que el pastor advirtiera tal desliz. “El Pastor al ser encantador de serpientes otroramente, de sobra adivinó los pensamientos del avaro invitado, y tampoco hizo evidente este descubrimiento.
Un día “El Pastor” propuso al Avaro con estas palabras, lo siguiente: “Yo necesito un hombre de mi entera confianza, tú puedes ser ese hombre, ya que los problemas de la feligresía, y la vida pastoral que llevó me quitan mucho tiempo; por ende, quiero que pases la canastita al terminar el sermón. Además, ya las hermanas y hermanos te conocen, como una persona honesta y sencilla”. ¿Qué te parece la propuesta?
“El Avaro”, le tomó la palabra y presto contestó: “Que era el hombre que buscaba”; le dijo también con la cabeza gacha: Pastor, “yo seré su hombre de confianza”, “Te ayudaré en todo lo que este a mi alcance”, “Me he convertido en hermano de la iglesia, gracias al llamado del señor”.
“El Pastor” exclamó: Aleluya, bien por ti hermano Juan. Gracias por tu ayuda.
Al día siguiente de la conversación, “El Avaro” estaba en primera fila; “El Pastor” al final de la misa, dice que exclamó en voz alta y ceremoniosa, hermano Juan, el nombre de pila del Avaro, pase la canastita para que Ud. hoy, recoja las ofrendas. “El Avaro” dio un brinco y se aprestó a pasar la canasta fila por fila, tomándose el tiempo necesario para que todos colocaran su ofrenda en el receptáculo. “El Pastor” al terminar la acción del hermano Alejandro, tomó la cesta y la llevó a un lugar seguro, dando por terminado el sermón.
Pasaron los días, y “El Avaro” pasaba la canasta mirando como caían los soles y sobres con dinero. Calculaba mentalmente el ingreso diario como una caja registradora; y para sus adentros pensaba, no sin razón que era una mina la iglesia del pastor.
“El pastor” por su parte le decía alguna vez, cuanto había en la canasta, y además le enseñaba algún de los sobres de diezmo que contenía varios billetes de cien soles, explicándole que éste significaba el 10 % de todo lo que ganaba un hermano semanal, quincenal o mensualmente, y que estaban obligados según la ley de Dios a dar a la iglesia. Agregó que en su iglesia había 3 abogados, 2 ingenieros y cerca de 80 aportantes fieles y honestos; a lo que a “El Avaro” ya no le cabían los números en la cabeza.
“El avaro” preguntó con la confianza adquirida: ¿Todo el dinero es para ti? No todo respondió “El Pastor”. Sólo me pertenece el cincuenta por ciento, lo demás se esta ahorrando para la construcción de la iglesia. Ya hemos construido las bases, columnas y paredes; pero aun nos falta el techo y la decoración religiosa
“El Pastor” como muestra de confianza le entregó al Avaro, una libreta donde anotaría el ingreso diario de ofrendas y diezmos; y le dijo que desde ahora también debía llevar la contabilidad general de la iglesia, ya que la persona que realizaba esta tarea había tenido que viajar.
“El Avaro” aceptó el encargo y a partir de ese día supo que los ingresos hacían un total de seis mil soles mensuales. “El Pastor” bonificó al Avaro con cien soles por la ayuda. “El Avaro” se puso contento ante tal desprendimiento.
“El Pastor” me contó con toda hilarancia, que “El Avaro” al ver su pago por un trabajo fácil, se interesó más y preguntó: ¿y cuanto necesitas para terminar la iglesia? “el Pastor” respondió que estaba buscando financiamiento bancario por que no contaba con el dinero completo para construir el techo.
“El Avaro”, el Saqueo bíblico moderno, por su avaricia le dijo al Pastor; que tenia un familiar prestamista que cobraba menos intereses que el banco, y que si se dejaba una garantía notarial podría inmediatamente financiar el proyecto.
“El Pastor”, me contó: que ese día el Avaro mordió el anzuelo, y que fué el hueso mas duro de roer en toda su vida.
El contrato notarial se firmó en los siguientes términos: Diez mil dólares era el préstamo, que fue entregado al Pastor en presencia del notario. El Avaro era el intermediario del prestamista y a la vez el pagador responsable de la deuda, por ser el administrador de la iglesia. Todo el dinero de ofrendas y diezmos iban a ser canalizados y administrados por el Avaro; montos que servirían para pagar rápidamente la deuda. La garantía contemplaba todos los enseres de la iglesia, que incluyeron: puerta, pulpito, bancas, fluorescentes, tapizón y biblias. Los intereses serían del orden del 20% anual. Lo avales lo constituían los hermanos afiliados y “El Pastor”. El 50% de todo lo captado por la iglesia era para pagar la deuda y el otro 50% era dinero intangible para ser otorgado al pastor.
Al día siguiente, con la presencia del Pastor, el Avaro y de los feligreses fue de conocimiento por todos en la iglesia, que un familiar del pastor estaba gravemente enfermo y era requerida su presencia fuera de la ciudad.
“El pastor” ante todos se excusó por la inminente partida y dejó como responsable de la hermandad, al aprendiz de pastor “El Avaro”; quien quedó sorprendido ante tal revelación.
En los días sucesivos, ya de administrador, contador y pastor “El Avaro” Juan, ante la ausencia del pastor original, empezó a dar los sermones; los cuales aún no tienen la prestancia de su antecesor. Hecho que ha motivado que la feligresía disminuya a menos de la mitad, y por ende los ingresos diarios por ofrendas y diezmos. Haciendo que el pago de la deuda demore mas de lo planificado.
Actualmente “El Pastor” no da señales de vida, dicen que esta trabajando y que conduce otra iglesia. No se sabe cuando volverá a esta localidad.
El Avaro, para recuperar más rápido su dinero, esta realizando tres sermones diarios, teniendo encuenta que son pocos feligreses, dicen que esta aprendiendo el oficio aceleradamente, no ha decaído su espíritu, no lo esta haciendo mal y algunos se atreven a decir que encontró su vocación. Aunque sigue ansioso esperando el retorno de su amigo “El pastor” para que termine de construir la iglesia; claro que siempre se pregunta: ¿Cuándo vendrá? o ¿Dónde estará? “Solo Dios lo sabe”
Dr. Jorge Ramal N.