EL ALCALDE Y SUS JUECES
EL ALCALDE Y SUS JUECES
Dicen que “Dios es el juez de jueces”, y es verdad, nadie lo pone en duda; en la Biblia Dios declaró: “Juzgaré a los hombres por sus obras y no por sus dichos”, también es verdad, pero parece que el juez de Valentín lo pone en duda.
Se sabe que en derecho, las consideraciones legales tienen jerarquías, verbigracia: “La ley constitucional esta sobre un decreto legislativo” cuando un decreto rebasa la constitución éste es derogado por inconstitucional; así mismo, cuando una sentencia rebasa su amplitud jurídica, debe ser nula de facto, o sublimarse con el espíritu de los principios de ley, sí hubiera existido un presunto delito.
Existe un principio máximo que ha regido la justicia y el derecho: “el bien común esta por delante del bien privado, es decir, se sentencia teniendo en cuenta que “el bien social esta antes que el bien particular”.
Siendo Valentín un alcalde reelecto, con la más alta votación en el país para este cargo, autoridad querida en su distrito por las múltiples obras que exhibe, y cuya tarea de bien común o social la ha realizado con creces; resulta que al compararlo con la querella que lo ha llevado a los tribunales, no merece una sanción judicial que sirva como precedente para una inhabilitación política que le impida postular en futuras elecciones.
Estas consideraciones rebasan de sobra el agravante que el injuriado en su honor sea un fiscal, autoridad que merece el respeto de la población, pero que no puede influir, como agravante en la decisión del juez.
El declararlo reo contumaz, por inasistencia a 4 citaciones judiciales, en las que se leería una sentencia, resultaría un exceso si se tiene en cuenta que hay justificaciones por enfermedad -“La duda favorece al reo”- principio legal.
Por otro lado, esta contumacia le dice al alcalde exitoso: “oirás mi sentencia entre las rejas”, “cuídate que te capturaré”, “estas requisitoriado”; esto es persecutorio, es indecente; pero así pueden ser las leyes, frías y confrontacionales.
Un abogado exitoso me decía, ojo; No pasa nada si Valentín se presenta a las 9 a.m. Ante el juez - éste esta obligado a leerle la sentencia - si ésta fuera aun muy grave, no iría a la cárcel y siempre podría apelarse - ésta dilataría el proceso normalmente si la defensa es buena y el abogado mejor, y podría ser candidato a donde quisiera y elegirse como autoridad si la democracia lo favorece – ese fue el caso de Estuardo.
Tener en cuenta también, que un juez suplente como el que ve la querella de Valentín-Melgarejo, no es autónomo, rinde cuentas al superior; su fallo cuando es discutible por el control superior judicial, puede ser revocado y en su lugar otro juez puede revisar la sentencia y dictarla nuevamente.
Por si acaso usted mi querido lector intente comparar el caso de Valentín con el de Magali, ambos, no tienen punto de comparación, en el primero no hay reincidencia en el otro si, por lo tanto no configura el caso de sentencia aleccionadora; en el primero, el dicho no comporta una intención de ganancia económica, en el otro si, por que el dicho persigue un rédito económico.
Particularmente diría suerte Valentín, suerte para Nuevo Chimbote - tienen un buen alcalde, ya quisiera tenerlo Chimbote; y aunque algún periodista haya notado la alegría antelada de un secretario general de partido, no he visto nunca, chato cobarde que aguante risas ante algo muy serio.
Dr. Jorge Ramal N.
Chimbote, 07 de febrero 2009.

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