ESTRATEGIAS DE LA DESESTABILIZACION DEMOCRATICA.
ESTRATEGIAS DE LA DESESTABILIZACION DEMOCRATICA.
Definitivamente la oposición al gobierno es destructiva, no tiene intenciones de actuar en favor del país y la democracia. El fondo de este proceder es instalar en el país un sistema no democrático, llamado antisistema o sistema a la venezolana. Este sistema pretende ser instalado bajo formas enmascaradas de nacionalismo, comunismo latinoamericano, narcoterrorismo, radicalismo de voz y acción; Para lo cual se ha diseñado una estrategia desestabilizante.
Esta apreciación sencilla y directa es en lo que en la mayoría de opinantes coinciden; Sin embargo no se ha analizado como parte de una estrategia global que se esta cumpliendo paso a paso.
Evidentemente se quiere desestabilizar al país, para que la democracia sea cuestionada como un sistema viable que promueve libertad en todos sus extremos, protege la iniciativa privada, intenta fortalecer las instituciones, remodela cambios a favor del aparato judicial y sobretodo es una forma viable para llegar al desarrollo a través del crecimiento y la derrota de la pobreza.
Este intento paulatino de desestabilización no tiene un impulso interno, sino es parte de una corriente latinoamericana donde Venezuela es el promotor. La Venezuela de Chávez es una mezcla de nacionalismo combinado con dictadura de mascara democrática que impulsa una corriente ideológica comunista fenecida y que desarrolla un “Imperialismo chicha” que extiende sus tentáculos por Bolivia, Ecuador Argentina, Cuba, y Nicaragua como países estrella desde arriba incidiendo en sus gobernantes y desde abajo como en el Perú, Méjico, y Colombia al acumular adeptos en la población proclive a sus ideas radicales y susceptibles de ser convencidos por petrodólares. A este “Imperialismo chicha” se agrega el militarismo como mecanismo de presión desestabilizante de la región.
En el Perú se inicio esta estrategia con el plan A, que significó el apoyo evidente a Humala durante la campaña preelectoral del 2006. Era el camino más rápido para Chavizar Latinoamérica; para suerte del país esta intención fracaso.
Luego se inició el Plan B desplegado en varias fases:
La primera fase consiste en crear y fortalecer los instrumentos desestabilizante: (1) Fortalecimiento e introducción de las llamadas casa Alba que es una forma de penetrar su ideología y fungir de mecanismo articulador in situ. (2) Fortalecimiento y fortalecimiento de partidos radicales de izquierda que tienen asiento social especializado con operadores políticos nacionales y que además tienen conexión internacional (3) Financiamiento de organizaciones de base en las provincias por intermedio de la infiltración económica de los llamados frentes de defensa y sectores de la sociedad civil politizada. (3) Infiltración y manipulación de gremios sindicales fuertes como el SUTEP y la CGTP ¿4? Infiltración en el congreso peruano, gobiernos regionales, locales e incluso en el parlamento andino. (5) Aprovechar siempre las debilidades del gobierno.
La segunda fase consiste en iniciar sus acciones desestabilizantes que preparen las condiciones para el 2011: (1) Promover el divorcio del ejecutivo con las regiones: Este objetivo lo logran fácilmente pues el gobierno no mesuro esta estrategia pisando el palito fácilmente. (2) Articulación de Albistas, reservistas, operadores de los frentes, CGTPistas, Sutepistas y otras organizaciones ligadas al sindicalismo radicalizado para organizar paros y huelgas. (3) Manipulación de la sociedad civil para realizar acciones vandálicas politizadas como las ocurridas en el Moqueguaso, las acciones de Madre de Dios, Huancavelica, e incluso las últimas acciones en Chincha donde la problemática estrictamente civil de carácter judicial se ha trasladado al móvil político. Es probable que los linchamientos ocurridos últimamente también tengan este color. De ser así, esto representa un cariz sumamente grave que altera el funcionamiento a derecho de la
sociedad; por otro lado es un irrespeto confrontacional ante las acciones a favor de la seguridad ciudadana, vulnera el principio de autoridad e incluso le dice al gobierno que a pesar de la intervención del ejercito las tomas de carreteras, puertos, aeropuerto y otras instalaciones publicas o privadas seguirán sucediéndose, y que incluso ocurrirán a costa de muertos que pudieran existir con el fin de desestabilizar al gobierno. (4) Es parte de estas acciones puntuales, el desprestigio del gobierno al identificarlo como derechista sin asiento social de su partido.
La tercera fase y de fondo es el financiamiento y promoción del narcotráfico, los grupos subversivos clásicos del Perú. Por otro lado se ataca al sistema productivo del país, buscando la parálisis en diferentes sectores (minería, exportación, pesquería, sistema portuario, turismo, desarrollo de la PIMES, etc.)
En este contexto se logran abrir varios frentes para lograr la anomia gubernamental y la desesperanza de la sociedad frente a las intenciones desestabilizantes. Por tanto actualmente se esta a tiempo para cortar de raíz estas intenciones mediante mecanismos democráticos. Por lo que es necesario planificar con inteligencia y no cometer errores como el que se grafica líneas abajo.
Es sumamente grave el expresar que la gobernabilidad depende de un congreso que tenga como presidente a un aprista. Talvez al declarante no le falta razón en un argumento constitucional, pero para fines prácticos esta posición es un error, se sabe que el congreso es un ente desprestigiado, frívolo y corrupto al que no se le puede sumar la elección de un candidato aprista envuelto en una situación irregular, que con su presencia avala actos de corrupción.
Dr. Jorge Ramal Niquen
Chimbote, 25 de julio 2007

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