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HISTORIA DE CHANCHITOS

Había una vez un chanchito que andaba por el edén ciriando a las chanchitas, con las cuatros patas firmes en la tierra y el canuto en guardia.

Un buen día se enamoró de una chancha, de particular caminar, muy asediada por sus dotes excepcionales, que alborotaba a sus congéneres, siendo la envidia de sus competidoras, que incluso, despertaba celos en otras especies del reino, como las ranas, morinas, limeñas y otras, que acudían a la granja.

A partir de ese día el chanchito de la historia, empezó a perder facultades, olvidó a sus amigos poco a poco, luego se desinteresó por las demás chanchitas con las que coqueteaba muy cercanamente; después compró cuatro palos y una red metálica para cercar a la chanchita de la cual se había alunado; y por su puesto, evitar que malograran su estrategia de conquista; y por último, se compró un par de patines; no sin antes proveerse de un equipo de protección que incluía coderas, rodilleras, casco y una buena faja de omeprazol para apurar su paso, verse esbelto, y protegerse de los envidiosos; que según él, nunca faltan.

El Chanchito estaba tan alunado que no le interesó banderearse por doquier, pelearse con sus más cercanos amigos, aliarse con lobos vestidos de corderos, e incluso con canguros con el fin de disimular su estrategia; pero aun así, estaba feliz y ahora patinaba a toda velocidad ensayando piruetas con su nuevo instrumento de transporte.

Cuentan algunos escritos populares, que este mancebo chancho cuando estuvo patinando por la vía de la política en los últimos tiempos; junto a su nuevo amigo el lobo disfrazado de cordero; del cual, se había convertido en su brazo derecho, no sin antes haber desplazado inteligentemente a un caballo, y a otro animalito que ponía tranquilla, se cayó; Sí, se cayó tan fuerte, delante de todos los demás animalitos de la granja, sintiendo por un segundo vergüenza, la cual, se acrecentó, al ver su foto junto con la del lobo en un diario; pero que al término del cual, no sin antes quitarse las rodilleras rotas, el casco, las coderas y colocarse otra faja de omeprazol se levantó, y con la cabeza erguida patinó y patinó, hasta encontrarse con su chancha, que le dio calor y valor.
Esta caída le sirvió de experiencia al chancho; Decían sus amigos, que había abandonado. Los cuales le dijeron: que envés de patines use patineta, que ésta es más segura que los patines; así, no sufriría nuevas caídas, y por supuesto, se aleje del lobo.

Hoy día este Chanchito ya aprendió la lección y a pesar de la alunada en que aun está, espera transitar por la granja sin tropiezos, que le provoquen nuevas caídas.
Sus amigos le han aconsejado que el lobo aunque parezca cordero nunca dejará de ser lobo y que tenga mas cuidado.

Moraleja: Cuando te alunes, no uses patines y menos, te consigas lobos como amigos; por que te puede suceder lo que al chanchito.

Dr. Jorge Ramal Niquén.

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