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“LA MENTIRA COMO ESTRATEGIA”

Mal hacen algunos políticos en usar argumentos cargados de falsedades para convencer al pueblo. Estos individuos al mentir no hacen más que disminuir su calidad como personas o en su defecto actúan en el nivel a que están acostumbrados a proceder. Según su entendimiento, decir la verdad al pueblo es peligroso para sus intereses y por ende les dicen lo que quieren escuchar, incluyendo la mentira en sus discursos para obtener un rédito político.

Políticamente usar convenientemente este antivalor es estar al borde del cuestionamiento de los pensantes y revela una audacia insensata. Sus rivales políticos trataran de combatir esta falacia con verdad, pero casi siempre suelen fracasar; pues ésta se extendió en la población poco enterada de los acontecimientos y corrió como una gran bola informativa al tener mucho de sensacionalismo. Por otro lado hay que tener en cuenta que el tiempo suele minimizar esta clase de mentiras; De allí se puede explicar el efecto cortoplacista que tiene y la ganancia del rédito político en su momento que promueven estos mentirosos.

Dicen algunos que el fin justifica los medios; pero el medio nunca debe ser la mentira, ésta a la postre los termina perjudicando, y los hace verse así mismos y ante los demás como sujetos exentos de credibilidad. Otros dicen que en la política, así como en la guerra y en el amor toda argucia es válida; y como la estrategia de la mentira queda en el terreno de la ética, no es susceptible de ser sancionada por la ley.

Los ensayos políticos, donde la mentira es puesta a la altura de verdad con el objetivo de manejar y lograr rápidamente el convencimiento de las gentes le disputa el terreno político a sus rivales. En respuesta los rivales se ven obligados a usar esta estrategia para contrarrestar un posicionamiento mal ganado, al ser una manera eficaz de disputar el espacio político. Léase, “La Mentira se combate con la Mentira”. Para ello es muchas veces necesario bajar al nivel del mentiroso para efectuar un contrapeso político. Para usar esta contra ofensiva tienen que tener mucha habilidad, suspicacia, e ingenio; sopeso de victimizar al mentiroso con resultados muy desfavorables. Esto se suele dar en el contexto liberal de la sociedad civil.

Cuando es el estado, la estrategia de mentira contra mentira generalmente no se dá, al estar sujeto a la institucionalidad y las leyes que norman su proceder.

En la coyuntura política la estrategia de la mentira se está usando con mucha frecuencia. Ejemplos sobran, e incluyen a presidentes regionales, gremios politizados como el Sutep, CGTP, terroristas, cocaleros, ex congresistas faltosos, ex candidatos presidenciales, etc. Los cuales han hecho de este antivalor su virtud; Pero aún así, están siendo desnudadas estas pretensiones agitadoras encubiertas por mentiras por el estado, además ellas no han calado en la mayoría del pueblo.

El estado por su parte responde a esta estrategia que ha agitado a parte del pueblo con verdad y utiliza la ley como la única forma de hacer respetar el principio de autoridad en democracia, con el objetivo de restablecer la tranquilidad.

Paz y tranquilidad necesarias para seguir creciendo económicamente, en empleo, turismo, agricultura, pesquería, minería, provisión de energía, educación, salud, transporte, etc. Enviones para reducir los niveles de pobreza e indirectamente fortalecer, institucionalizar y homogeneizar a la sociedad civil, que a la postre es la encargada de mantener la gobernabilidad.

Dr. Jorge Ramal N.
Chimbote, 13 de julio 2007


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