LA CUOTA DE PODER.
Para encumbrarse como el número uno, desenvolverse en el mundo político de forma favorable, es necesario, evitar en lo posible los celos, resentimientos, envidias, y saber repartir el poder.
Saber repartir el poder es un arte. El saber otorgar a los actores políticos cercanos una cuota de éste, acelera los procesos de gestión política, afianzando la conducción de un partido y por ende, la gobernabilidad.
Esta condición de reparto de poder, debe hacerse de forma inteligente, pues casi siempre cuando se impone el amicalismo, personalismo, el acto adulatorio o concupiscente, el dinero, es negativo. Y se inicia el proceso de demolición de las bases, debilitando poco a poco, la estructura misma de poder, carcome los ideales, crea descontentos, y divisionismos al interior de los partidos.
Esto no debe suceder en el APRA, y si esta pasando, se esta a tiempo de corregir. Para otorgar una cuota de poder debe contar la trayectoria política, la trayectoria moral, la capacidad intelectual, el pragmatismo efectivo, el liderazgo obtenido por la fuerza de las bases, etc. Estas son calidades humanas, y políticas que deberían conjuncionarse para ejercer el poder, y ser motor del verdadero cambio y la futura gobernabilidad.
Los candidatos a congresistas deben pensar en estas calidades, antes de pedir una cuota de poder, me gustaría que expongan sus posiciones, más que sus adulaciones baratas, y sobre todo, depongan sus intereses personales a favor del pueblo, la justicia social, basados en las ideas del jefe Víctor Raúl.
Dr. Jorge Ramal Niquén.
Chimbote, 06 de febrero 2006.

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