CONCURSOS PUBLICOS
CONCURSOS PUBLICOS
La necesidad de los concursos públicos en salud y educación impulsados en todos los niveles de sus administraciones, sean estas de carácter nacional y regional debe ser la norma y no la excepción. Esto debe ser entendido por todos los políticos y/o para aquellos que ejercen un cargo de poder, llámense ministros de salud y educación con sus respectivos asesores, presidentes regionales, gerentes de desarrollo social y asesores para la salud y la educación.
El presidente de la republica ha dictado muchas normas vía decretos y leyes para su posterior aplicación que le van a dar eficiencia y un nuevo rostro a la administración pública en general, pero también esta intención lleva implícita el respeto a la meritocracia como sinónimo de eficiencia, eficacia, e incluso autonomía de gestión; sin embargo no se ha pronunciado sobre la necesidad de plantear los concursos en salud y educación para sus cargos directrices de manera obligatoria.
Las leyes de los profesionistas en estas áreas dicen que los cargos de dirección deberán ser concursados, pero nunca se respetaron a nivel nacional y si lo hicieron algunas autoridades regionales, los concursos fueron convocados timoratamente y con una serie de vicios, con resultados no muy buenos, pero a pesar de ello siempre mejores que los encomendados por la dedocracia.
Actualmente existen resoluciones ministeriales que van en contra de este principio emitidas en el Toledato y algunas otras contradictorias, pero no existe hasta la fecha la valentía para hacer lo correcto y promover los concursos a nivel nacional con carácter imperativo y de mandato.
La excusa que se dió anteriormente para promover el nombramiento a dedo por las jurisdicciones regionales es que mientras termine el traspaso de funciones en el sector salud y educación los cargos son de confianza. Esto fue bien aprovechado para servirse de estos sectores y formar islas de botín político y la conveniente corrupción. Bien, el proceso de transferencias regionales en estos sectores ya culminó con largueza; la pregunta cae de madura, ¿ahora, cuál es la excusa?; lógicamente ninguna, por tanto es el momento para que las instituciones deontológícas rectoras, gremios, bases institucionales de estos sectores, que incluya ministerios y al congreso se pongan a derecho jurídico, administrativo y moral e impulsen los concursos a nivel nacional.
Lógicamente y como siempre el congreso esta dormido y no se preocupa por este acápite tan importante en la administración publica nacional. Por ejemplo en Ancash nuestros congresistas expertos en la salud y la educación están mudos, o son cómplices e insensibles para con la población, de tal manera que solo se limitan a cuidar sus intereses y los de su grupo. Supongo están a tiempo, pronúnciense, y presenten estos proyectos de ley.
Los cargos de gestión en salud y educación (DIRESAS, Redes hospitalarias, hospitales, UGELES, direcciones de colegios, etc.) no pueden ser tomados como instrumentos políticos de manipulación donde campea la corrupción, el manejo inadecuado de personal, la falta de autonomía para ejecutar sus presupuestos, el silencio cómplice que guardan los digitalizados por el temor a ser removidos de sus cargos de favor que no les permite reclamar para efectuar los cambios de infraestructura, equipamiento, insumos, etc., que requieren sus instituciones.
En artículo anterior comente que la representatividad que se obtiene por la dedocracia es muy temporal, se debilita rápidamente, promueve su deslegitimación ante el usuario, de tal manera que no se puede realizar una gestiona coherente, autonómica, no permite la impresión de la línea política institucional con graves repercusiones.
En Ancash no permitamos que este vicio político de la dedocracia se concrete. Solo recordar que la salud y la educación son sectores hechos para brindar servicios, tienen carácter social y luchan en forma directa contra la pobreza. Por otro lado somos el departamento que mas dinero tiene, sin embargo nuestros colegios continúan abandonados, nuestros hospitales están casi cayéndose como el HALC donde laboro y por tanto no tendrán expectativas de cambio si la meritocracia por concurso no se impone y se rechaza contundentemente la dedocracia.
Dr. Jorge Ramal Niquén.
Chimbote, 20 de julio 2008.
Tags: CONCURSOS PUBICOS SALUD EDUCACION
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